Fecha: 23 de junio de 2012 01:44
¿Porqué soy Maestro?
¿Porqué eres maestro?, me preguntó mi padre el doctor Nemesio Quintanilla, cuando le dije que no deseaba ser ingeniero agrónomo, como él quería. Se alteró y se desconcertó al enterarse de que yo no anhelaba tomar el camino hacia el dinero y el poder. y que escogiera la ruta perdedora hacia la pobreza material.
No se vaya a pensar que para mi sea el camino fácil el ser maestro. La docencia es la actividad más difícil de todas las que he desempeñado para ganar mi sustento: He sido obrero de construcción civil, carpintero y diseñador de muebles, artesano en diferentes especialidades, artista plástico, periodista frustrado, escritor y en veces poeta y loco., aclarando que gracias a mi iniciativa y dedicación como maestro de aula fui becado para estudiar 2 años de post grado en la Universidad de Princeton de los EE.UU.
Sinceramente para mí, la enseñanza es una profesión riesgosa y difícil, unas veces enrojece los ojos, porque nunca me siento preparado para dar una clase, sin importar que la haya preparado la noche anterior con mucho cuidado. Hace sudar las manos, porque siempre estoy nervioso antes de entrar al aula, convencido de que todos descubrirán que soy un tonto, por otro lado frustra, porque habitualmente salgo del salón una hora después con la certeza de que resulte un aburrido y cansado.
Tampoco soy maestro por creer que tengo todas las respuestas a flor de labio, ni porque tenga un enorme caudal de conocimientos, que me veo obligado a compartir con los demás.
¿Porqué entonces eres maestro?, me preguntan mis amigos más cercanos.
Soy maestro porque me agrada el ritmo del calendario académico. Los meses de vacaciones me ofrecen la oportunidad de mezclar la reflexión., la investigación y la escritura, ingredientes todos de mi receta para la docencia..
Soy maestro porque el magisterio es una profesión basada en el cambio. Aunque el material es el mismo, yo cambio y, lo más importante, mis alumnos también cambian.
Soy maestro porque me gusta la libertad de cometer mis propios errores, de aprender de mis propias lecciones, de estimularme a mí y a mis alumnos.
Como profesor soy mi propio jefe. Si deseo que mis alumnos de primer año creen su propio texto de composición para aprender a escribir. ¿Quién me lo prohibirá? El curso puede ser un fracaso estrepitoso, pero todos podemos aprender de los fracasos.
Soy maestro porque me agrada hacer preguntas que los estudiantes deben esforzarse por responder. El mundo está lleno de respuestas a malas preguntas Cuando doy clases, a veces tropiezo con buenas preguntas y muchas de ellas extraordinarias que me ponen en aprieto.
Soy maestro porque me encanta aprender. En realidad me mantengo vivo como maestro sólo mientras siga aprendiendo. Uno de los principales descubrimientos de mi vida profesional es que enseño mejor, no lo que sé, sino lo que puedo aprender.
Soy maestro porque me regocija encontrarme en esta profesión encerrado en una torre de marfil y ver la forma de salir junto con mis alumnos de la torre para penetrar en un mundo real.
Soy maestro porque la enseñanza me ofrece muchos néctares que degustar, muchos bosques que habitar y abandonar, muchos libros magníficos que leer muchas experiencias en torres de marfil y en la vida real algo que descubrir El magisterio me brinda un ritmo, una variedad, un desafío y la oportunidad de seguir aprendiendo. Hasta aquí he omitido la razón más importante por la cual soy maestro. Son mis alumnos, me emociona verlos tropezar, caer y luego levantarse, caminar y lograr sus metas con esfuerzo y perseverancia..
Tales son las verdaderas razones por las que soy maestro, estas personas que crecen y se transforman frente a mí. Ser maestro significa asistir a la creación, cuando la arcilla cobra aliento. Nada resulta más emocionante que estar cerca en el momento en que comienza a respirar. Otra profesión me daría dinero y poder. Pero yo tengo dinero y poder.
Como profesor me pagan por hacer lo que más me deleita: leer libros, conversar con la gente, hacer descubrimientos, y plantear preguntas como esta: ¿Qué objeto tiene ser rico?
Además tengo poder, el poder de alentar, avivar chispas, hacer preguntas difíciles, alabar un intento de respuesta, condenar el ocultamiento de la verdad, sugerir la lectura de libros y señalar el mejor camino.
¿Qué otro poder es más importante?. Pero el magisterio también ofrece algo que supera el dinero y al poder, ofrece amor, nada más que el amor al aprendizaje, a los libros y a las ideas, sino también, el amor que el maestro siente por el alumno extraordinario que entra en su vida y empieza a respirar. Pero talvez no sea adecuada la palabra amor, sería mejor magia.
Soy maestro porque al acompañar a personas que empiezan a respirar, de cuando en cuando me sorprendo recobrando el aliento con ellas.