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jueves, 16 de febrero de 2012

LA IZQUIERDA QUE EL PERU RECLAMA


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La izquierda  que el Perú  reclama
Por: César Barrera  Bazán. (*)
Con Ollanta Humala, como en los últimos  20 años, otra vez se llega al gobierno  para  caminar en sentido contrario  a lo que se ofreció en campaña; se abandona sin rubor el programa original para terminar aplicando el de los derrotados. Ello ha originado  un amplio  realineamiento  de clases y  político orientado a garantizar  la continuidad radical del modelo y la impunidad, precisamente contra lo que votó mayoritariamente  el  electorado.
Nuevas  alianzas y  nuevo entorno,  con viejos  estilos  para  mantener  el mismo  "Statuo Quo" y su  vieja  República  que ofreció  cambiar. "Pragmatismo y realismo", aplaude la vieja y cazurra  derecha  reaccionaria, para maquillar el rudimentario oportunismo, celebrando la mantención  del relicario  ultraliberal.
El premier Valdés, canceló  toda ilusión de cambio y transformación; dijo que el gobierno no está  para "experimentos", ni "globos de ensayo" porque, además, los cambios "demoran mucho". Fue la culminación de lo que, en los hechos,  se venía produciendo desde el "Conga Va" de Ollanta Humala, la calificación  de "chantaje" a toda exigencia por que cumpliera sus promesas y la barrida del Gabinete Lerner. El giro hacia el continuismo autoritario del gobierno es un hecho objetivo.  La  derecha coronó su estrategia atrayéndolo a su programa, cancelado no solo la propuesta de la "Gran Transformación, sino, incluso, tornando irreconocible la timorata "Hoja de Ruta".
El sentimiento de cambio, por el creciente cuestionamiento al modelo capitalista neoliberal, por su visión  antidemocrática y excluyente del "crecimiento", el cultivo de la corrupción  e impunidad  y del autoritarismo como formas de hacer política y de gobernar, nuevamente ha sufrido un duro revés. Trabajamos de tiempo atrás en el marco del Nuevo Curso,  por una salida capaz de agrupar a los más  amplios sectores, que luchan por el cambio  y la derrota  del  modelo neoliberal. Humala encarnó en su  momento esa tendencia; abría la posibilidad de producir para nuestro país los  cambios o grandes reformas que en lo político, social y económico se reclaman. A tal realidad obedeció la consigna de construir la "gran unidad para el gran cambio", propósito al que dedicamos nuestros esfuerzos y aportes, no siempre valorados en su justa dimensión.
Nos encontramos ante un nuevo escenario donde el desconcierto, la frustración y escepticismo inicial, como el espacio creciente que va abandonando el humalismo se ha convertido en una oportunidad. Es una necesidad llenar  tal vacío construyendo una firme, articulada y confiable corriente  popular y programática con las más  diversas expresiones de izquierda, el progresismo y  del movimiento social, particularmente las surgidas  en los últimos tiempos, reivindicando, inclusive, las banderas de la "Gran Transformación" hoy abandonadas.
Patria Roja es consciente  que  "el proceso de unidad de las izquierdas exige  explorar  nuevos caminos, nuevos  métodos, nuevas  relaciones, donde todo está por hacerse, y donde nada hay que dar por agotado. Todo esfuerzo unitario de este tipo, en el marco del Nuevo Curso, exige por un lado, considerar diferencias, pero también afinidades, por lo tanto la validez del método unidad y lucha; del otro, fundamental en nuestro caso, desarrollar  con iniciativa y audacia nuestras fuerzas propias".
Sin embargo, el proceso  de construcción  del  espacio  de izquierda "hay que dinamizarlo enfrentando no solo fenómenos y protagonistas de coyuntura, si no teniendo en cuenta tanto sus  causales  mucho más  profundas y estructurales, como a la secuela perversa del neoliberalismo",  a su enraizamiento ideológico, a la afirmación del pragmatismo e individualismo atroz (…) que no ha hecho si no dar sustento a la tremenda fragmentación y dispersión política, social y cultural, dificultando enormemente los esfuerzos por unir a los agraviados por el neoliberalismo. Por eso  hablamos, entre otros, de crisis o de enorme debilidad de la representación social y política, de los gremios, frentes y organizaciones políticas nacionales y locales, así como la irrupción, por doquier, de los más variopintos espacios, partidos, frentes y líderes de diversos calibre, duración  y proyección  no solo a nivel nacional, si no regional y local;  la mayoría  de ellos  inventados para lo inmediato, realmente  descartables".
A pesar de tal constatación, hemos seguido "insistiendo en la unidad de las izquierdas  recurriendo básicamente a los mismos sobrevivientes de la vieja IU de los ochenta, con los que,  más allá de razones  valederas, hemos sufrido serios reveses".  Se trata  entonces de no seguir  exclusivizando, tampoco  de obviar, a tales protagonistas, si no de "explorar  otra ruta:  el de los nuevos protagonistas políticos, nacionales, regionales y locales, con creciente  atención en las bases,  a los que habrá que articular en torno a una plataforma nacional básica que les de unidad y les sirva de referente, sin abandonar la  peculiaridad de sus demandas regionales y locales,  menos el  nombre que puedan optar en cada región".
Las experiencias del MAS en Cajamarca, FIRMES en Moquegua y UDA en Amazonas son aleccionadoras. Existe la necesidad de sumar, a partir de la realidad, otras formas de enfocar y construir la unidad de la izquierda y el progresismo, de buscar articular a nuevas  expresiones  políticas regionales y locales, como a las nacionales que cuenten con una visión  seria, programática y alternativa, dispuestas a explorar estos nuevos  caminos  de unidad.
En ese objetivo, asumimos la dinámica abierta en todo el país a propósito de la experiencia de lucha del pueblo Cajamarquino y el liderazgo de Gregorio Santos, cuya presencia y predicamento está contribuyendo a crear o fortalecer  esta corriente, capaz de llenar los vacíos y expectativas que se han abierto afirmando con iniciativa la alianza política del MAS con el MNI, como eje de un proceso que se acelere y amplíe de continuo.   Otro tanto debe significar el empeño de relanzar  la  Confluencia en Lima la  que bajo nuevas  condiciones, debe ser una nueva ruta  que afirme el encuentro  inicial  del MNI y el  Partido, con Tierra  y Libertad, Fuerza Social y Lima para todos, capaz de ensanchar su horizonte hacia otras colectividades políticas,  sociales, culturales y personalidades.
Insistiremos en la ruta principista  de construir la unidad  teniendo en cuenta el nuevo escenario, a los nuevos actores y a los que como nosotros, han insistido siempre en ese objetivo; por supuesto que igualmente buscaremos confluir  con todos  los  que como desde el PNP y Gana Perú consideran que el Programa de la "Gran Transformación" sigue vigente, mas allá de que el gobierno lo haya abandonado.
 (*) Secretario Nacional de Frente Único de Patria Roja

24 DE JULIO: V ASAMBLEA NAC. DE DELEGADOS DEL SUTEP(LIMA)
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